domingo, 28 de agosto de 2016

Sin sentido

Lo más jodido de mi existencia siempre ha sido el tener que convivir con gente. Sí, la gente. A pesar de que siempre mantengo rodeado de pequeños grupos de personas, por ejemplo todos los días de semana paso las tardes en unas mesas hablando con los que parecen ser mis amigos, y que aparentemente suelo disfrutar, aun así es lo que más me cuesta hacer, convivir. Algunos de mis amigos ni me caen bien, pero antes de que juzgues mi hipocresía, déjame decirte que mis amigos ya saben cómo realmente soy y que es lo que pienso de ellos. Cuando veo que son personas que probablemente van a convivir mucho conmigo y que de alguna manera serán más que simples desconocidos, les hago saber mi opinión sobre ellos, no porque sean ellos malas personas, simplemente porque son personas, y me incomodan las personas.

Relacionarme con las personas no me es difícil, siempre y cuando no sea yo el que tenga que dar el primer paso. Sé que no soy el único que le cuesta las presentaciones con extraños. Por eso la primera impresión que siempre doy es la peor. Intento hacer un filtro de las personas que no soportarían mi peor cara, de esa manera me aseguro de que no me sigan hablando. Luego, para los que han pasado la barrera de rechazo y mala cara de parte mía, son con los que me atrevo realmente a hablar. Al principio todo este procedimiento lo hacía sin saber, siempre ha sido parte de mí. Con el tiempo lo reconocí y decidí sacarle ventaja.

Realmente me la paso bien con la gente que me rodea, conversamos de lo que sea. Yo hago pequeños aportes, pero lo que más me gusta es escuchar. Cuando el tema de conversación se desvía de mis intereses, desaparezco en dos de los sentidos, ya no los escucho ni tampoco hablo. De esta manera me ahorro los disgustos, pero sigo haciendo presencia para no quedarme atrás.

Sin lugar a duda, lo que me apasiona realmente es observar lo que ocurre. Cada pequeño detalle cuenta. Miro a un lado y miro al otro; Miro al cielo y miro al piso. Es el entorno el que decora cada instante, por eso siempre se lleva toda mi atención. Me gusta mirar a los ojos, pero no me gusta que miren los míos, otra de las contradicciones que complican mi comportamiento.


Más allá de estos sin sentidos, no hay razón alguna para no querer estar con alguien, excepto yo, que ni conmigo mismo quiero estar y que al mismo tiempo solo quiero estar.

1 comentario:

  1. Siempre me he interesado por la manera en que la gente se relaciona, y crea vínculos con los demás. Desde que te llevo observando me pareció interesante tu forma de ser parte del mundo y salir de él, como si nunca hubieses hecho parte de el.
    Desconozco cómo me tengas calificado a mí, pero más allá de lo que seas que pienses, agradesco el tiempo, los gustos musicales, los pensamientos y las risas que hemos podido disfrutar.

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